#titoyglosecasan – Cuando todo empezó

Hola chicas,

¿Como estáis? Yo apunto de coger las esperadas vacaciones de agosto, muchas de vosotras os preguntaréis porque no nos hemos ido de Luna de miel después de la boda, lo hemos hecho así porque decidimos irnos a finales de Octubre (ya os contaré más detalle en el post que haré sobre la luna de miel). Ahora en agosto nos iremos 2 semanas al apartamento en la playa de mis padres, a descansar.

Voy a seguir con la serie #titoyglosecasan como os avance en mi anterior blog, por orden cronológico este post debería ser el primero. Hoy os contaré como empezó todo, como mi chico me pidió que me casara con él y las primeras impresiones y plannings después de haber aceptado casarme con él.

Nos remontamos a Diciembre del 2015 (tardamos un año y medio desde que me lo pidió hasta que pasó pero os puedo asegurar que pasó volando) un día llegue a casa del trabajo cansada y sin esperarlo encontré al que ahora es mi marido con algo entre manos. Sonaba una canción de fondo y habían velas, pensé que algo pasaba pero aún no sabía que era. Después de decirme que quería pasar el resto de su vida conmigo apareció él, nuestro perro, Max. Un sharpei gris, para poneros en antecedentes siempre había querido tener un perro, más concretamente un sharpei y a poder ser gris. Me parecen preciosos, un perro de anuncio de televisión, un peluchito.

Delante de las que son las dos personas más importantes en mi vida a día de hoy (mi marido y mi perro) no pude hacer otra cosa que decir que SÍ.

Os dejo algunas fotos del pequeño de Max, tenía solo 3 meses cuando llegó a nuestra casa y era monísimo. El anillo de prometidos que me regaló Alberto es preciso y 100% yo. Sencillo y elegante, así que podemos decir que acertó de pleno con las dos cosas.

Varias fotos de Max en los primeros días en casa, tenía 3 meses

Mi anillo de prometida

Una vez pasado ese día y después de haberle comunicado la noticia a nuestro entorno tocaba hablar que tipo de boda nos imaginábamos cada uno de nosotros. Cada uno tenía una visión distinta, uno se imaginaba una gran celebración con toda nuestra gente, la otra una boda íntima y más sencilla y fue momento de ir poniéndonos de acuerdo las dos partes y cediendo cada uno en algo.

Lo primero que hicimos fue hablar cuando nos gustaría casarnos y teníamos en mente verano (queríamos que hiciera calor y poder hacer la celebración en exteriores) y nos hacía especial ilusión que fuera en Julio (el mes que empezamos a salir juntos) con todo esto empezamos a buscar posibles sitios de celebración de la boda

Empecé a buscar por internet masias (que era el tipo de sitio en el que nos imaginábamos celebrando la boda) a no más de una hora de distancia de Barcelona. Durante el mes de Enero y Febrero cada sábado fuimos a visitar algún sitio y nos dimos cuenta que casarnos en Julio del 2016 era IMPOSIBLE. Todas las masias estaban ya reservadas para esas fechas y nos comentaban que la gente suele empezar a mirar sitio un año antes de la boda. Ese fue el motivo por el cual decidimos casarnos en verano del 2017, un año y medio después.

Si queréis ver consejos a la hora de elegir el sitio de vuestra boda pasaros por este blog que hice hace algunos meses (¿Cómo elegir el sitio de vuestra boda?)

Después de visitar varias masias teníamos dos candidatas a ser nuestras elegidas: Masia Ribas en Gavà y Masia Egara en Terrasa. Decidí hacer una segunda visita a las dos para decidir la finalista. Masia Ribas tiene un encantó precioso, y las chicas que lo llevan son super agradables y encantadoras, pero la zona en la que está ubicada no me acababa de gustar y finalmente nos decidimos por Masia Egara.

Masia Ribas (Gavà)

Una vez hecho el pago de la reserva cuando empezamos a elegir los proveedores con los que queríamos trabajar (Catering, fotógrafo…) tenían la famosa lista de proveedores y si queríamos trabajar con alguien que no estaba en la lista (cosa que pregunté antes de cerrar con ellos y me dijeron que no habría problema) luego pretendían cobrar el 10-15% de la factura de estos proveedores, cosa totalmente ilegal ya que era en negro sin factura alguna. Por todas estas cosas decidimos NO hacer nuestra boda allí, me parece indignante que no sobrando con los 6.000€ que ya te piden como alquiler de la masia luego quieran coger dinero por todos lados, es algo que me indigna, o al menos si lo haces cuéntalo desde el primer momento pero no engañes a las parejas.

En el contrato ponía que si cancelábamos el espacio y conseguían otra pareja que se quedara ese día nos debían devolver los 2000€ que les habíamos dado como reserva y finalmente después de 5 meses detrás de ellos, escribiendo emails cada día y llamando nos los devolvieron.

Os recomiendo que nos os caséis en ninguna Masia que tenga ese listado de proveedores  a no se que tengáis muy claro que los proveedores de la lista os gustan, porque sino os pasará esto que os cuento. Pensar que esos proveedores os hinchan los precios a vosotros para pagar ese 10-15% a la Masia para salir en estas listas.

Masia Egara (Terrassa)

Finalmente un año antes de la boda cuando nos vimos con esa situación con Masia Egara nos volvimos a poner a ver espacios y en Julio del 2016 encontramos La Roureda el espacio donde finalmente nos casamos. Una Masia algo alejada de la zona de Barcelona pero que tenía una magia especial y que nos enamoró desde el primer momento y encima sin lista de proveedores, te dejaban trabajar con quien quisieras (como debe ser desde mi punta de vista).

La Roureda (Sant Pere de Vilamajor)

Y hasta aquí el post de hoy de como fueron los inicios y aventuras desde que decidimos casarnos hasta justo un año antes de la boda que es cuando decidimos cambiar el sitio.

Espero que os haya gustado y para los futuros novios que os sea útil. Ya sabéis que si tenéis alguna pregunta me podéis dejar un comentario y os responderé encantada.

Un beso

Naia

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